God f*** the poors

Hace un mes murió Paco, el del segundo izquierda.


Paco, piel de cera, ojos claros, constitución de faquir, campechano y afable.

Como no es un rey ni inglés, me enteré ayer de su fallecimiento;


La tele nada me dijo, sus reporteros no acuden a los pisos de los pobres.

Se ve que prefieren palacios.


A tenor de su bondad, ¿salvará Dios a Paco, o es que tampoco está al tanto de su visita a sus altos dominios?

¿Cuánto dinero se necesita para sobornar al sereno San Pedro?


Espero que no te dejaras aquí tus ahorros, esos que tantos madrugones te costaron;


Quizás ten den alguna opción de coincidir con papas, reyes y banqueros
en ese paraíso que se inventaron
para sí mismos


El humano bucle

La derrota genera cansancio,
el cansancio, cobardía,
la cobardía te hace mirar al pasado
y el pasado, disfrazado,
te mira
a los ojos

y no lo quieres
ni ver,

porque en el fondo,
en cuanto obtienes una victoria,
todo adquiere su sentido…

Entonces, el pasado se convierte en un estorbo,
el presente se transforma en un Dios,
y tú
en un acérrimo súbdito de la religión
de tu deseo
cumplido
al fin
como un milagro imposible,

como una mentira piadosa
que pronto, muy pronto,
te regresará al bucle.



Crucifixión

Puse clavos en mis manos y me colgué en las alturas para observar mejor mi propia destrucción.

Ahora puedo ver mi sangre recorrer cruz abajo el camino que lleva hacia el suelo que me abandona

y pintar con ella suavemente mi dolor en el mundo.

Ya a lo lejos, allí donde mi vista se pierde para siempre, descubro a mi antigua alegría retozando con el horizonte,

danzando como un orgasmo,

poniéndome los cuernos,

haciendo sus propios planes.

Sé que debo desintegrarme para poder resucitar
y, quizás,
con un poco de suerte,
volveré a la vida cabalgando
a lomos
de una próxima luna de agosto.






Pobre

Su látigo sonoro me revienta las legañas. Acto seguido, soy preso de sus ansias. Otros como yo consideran sagrado cada acto, cada suspiro, cada bocanada que ha de servirse como tributo al Gran Aparato. Incendios imaginarios prenden nuestras almas mientras los pájaros juegan entre las ramas de los árboles.

Los segundos corroen cada palmo de tu cuerpo esclavo, rigen las horas que firmaste libremente coaccionado. El diablo ostenta ya tu alma en su contrato: Enhorabuena, formas parte de este infierno, ya eres miembro, ya puedes vivir entre las llamas del mundo

siendo
ceniza
que
se
cree
fuego.


Carta en una botella

No debes abandonar por mí, sirena, tus negras profundidades, ¿y qué serán estas jaulas de aire frente al aleteo libre de un pájaro de mar? Además, el sol y el calor resecarían tu húmeda piel y tu eterna belleza se oxidaría. Tú hazme caso a mí, pequeña, que de malas experiencias sé que he de conformarme solo con verte algunas noches de marea baja y luna llena. De anzuelo usaré mi corazón, que devorarías por venganza si yo te arrastrara conmigo tierra adentro, tal y como antes hizo alguien como tú, con cuya raspa inventé un collar y cuyo reflejo aún me atormenta cada vez que me miro al espejo. No te sofoques más, cariño, volveremos a quedar al borde del océano, tu guardián, con la orilla y sus conchas de testigo. Los granos de arena se convertirán de nuevo en estrellas cegadoras pegadas en nuestra piel. Esa es la única manera, sirena, que tú y yo tenemos de poder amarnos en serio. Tan solo si permaneces en tu basto mundo de anémonas, voy a poder fabricarte un universo dentro de esta agarrotada ensoñación que llamo Vida.