La verdadera cuarteta

su belleza era tan pura

que parecía una máscara

su perfil una escultura

su risa una canción

sus manos eran dos noches

de las que nunca se acaban

su pecho y sus caderas

las riveras de su corazón

su boca una ciudad

en estado de alarma

su paso el desfilar

de una comparsa a la muerte

su lengua el diccionario

de las prohibidas palabras

sus ojos eran el mundo

abandonado a la suerte

su piel era la flor

de la canela en la rama

su vientre un altar

para trovar en privado

y encerrada entre costillas

misterios de su alma

y en su espalda las lágrimas

de amor del pasado

por más carnavales que anduve

y mujeres que confundí

con el amor que no tuve

con una nube de mí

nunca había visto una musa

de piel, de carne y de hueso

como si fuera una luna

debajo del universo

y a ustedes no les sonará su cara

si acaso yo se la presento

no es la calle que en su día yo cantara

es la mujer profunda y clara

que andaba dentro.



Puedo escribir los versos más [escribe tu palabra aquí] esta noche

Me puse condón de esparto y la metí en una madriguera
Sin saber qué especie o raza me esperaría allí dentro.
La empuñadura de un sueño,
La espada del arrepentimiento,
La sangre de mi garganta brota en un harakiri en verso.
Inverso, el universo calla,
Mengua, encaja en un cajón de yeso
Y mierda. Dame un beso en la espalda pa’ que nunca pueda ver tu cuerpo
Y dime adiós, al fin adiós,
Que sin saberlo, hace ya tiempo

me ando despidiendo de esto…


God f*** the poors

Hace un mes murió Paco, el del segundo izquierda.


Paco, piel de cera, ojos claros, constitución de faquir, campechano y afable.

Como no es un rey ni inglés, me enteré ayer de su fallecimiento;


La tele nada me dijo, sus reporteros no acuden a los pisos de los pobres.

Se ve que prefieren palacios.


A tenor de su bondad, ¿salvará Dios a Paco, o es que tampoco está al tanto de su visita a sus altos dominios?

¿Cuánto dinero se necesita para sobornar al sereno San Pedro?


Espero que no te dejaras aquí tus ahorros, esos que tantos madrugones te costaron;


Puede que te ofrezcan alguna opción de coincidir con papas, reyes y banqueros
en ese paraíso que se inventaron
para sí mismos


El humano bucle

La derrota genera cansancio,
el cansancio, cobardía,
la cobardía te hace mirar al pasado
y el pasado, disfrazado,
te mira
a los ojos

y no lo quieres
ni ver,

porque en el fondo,
en cuanto obtienes una victoria,
todo adquiere su sentido…

Entonces, el pasado se convierte en un estorbo,
el presente se transforma en un Dios,
y tú
en un acérrimo súbdito de la religión
de tu deseo
cumplido
al fin
como un milagro imposible,

como una mentira piadosa
que pronto, muy pronto,
te regresará al bucle.



Crucifixión

Puse clavos en mis manos y me colgué en las alturas para observar mejor mi propia destrucción.

Ahora puedo ver mi sangre recorrer cruz abajo el camino que lleva hacia el suelo que me abandona

y pintar con ella suavemente mi dolor en el mundo.

Ya a lo lejos, allí donde mi vista se pierde para siempre, descubro a mi antigua alegría retozando con el horizonte,

danzando como un orgasmo,

poniéndome los cuernos,

haciendo sus propios planes.

Sé que debo desintegrarme para poder resucitar
y, quizás,
con un poco de suerte,
volveré a la vida cabalgando
a lomos
de una próxima luna de agosto.