¿El último juego de mi vida?


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Ahora solo tengo que esperar a que me llegue la citación judicial.

 




La posverdad salió a correr en la noche

Al profesor Avenarius le gustaba salir a correr por las noches, cuando el mundo se apagaba y su trabajo se lo permitía. Hacía mucho tiempo que la enorme circunferencia de su obligo le había hecho desistir de su propósito de recurrir al trote para mantener la línea (una línea que se le antojaba ya bastante improbable). Ahora tan solo corría porque le resultaba agradable el roce de la brisa nocturna contra su piel clara, y también (aunque este motivo fuera más bien inconsciente) porque aquello lo desconectaba de su punzante soledad, de tal modo que la firme voluntad de hacerse más atractivo ante los ojos de las féminas (quienes solo le demostraban cierto cariño previo pago) funcionó sencillamente como el “botón accionador” de un hábito, este de correr, que descubrió como placentero por sí mismo. Además, mientras que corría, no recurría a su agenda de “Fisios” (así es como él apuntaba en su agenda, en clave, a las señoritas que gustaba frecuentar varias veces por semana –llevándole eso poco a poco a la ruina). Y al llegar así a casa, todo sudado y derrotado, su mente apenas tenía fuerzas para recordarle que, esta noche y en su inmensa cama, tampoco le abrazará nadie; así que eran todo ventajas. Leer Más


Multiversos

En esta realidad soy un héroe de guerra condecorado.

En esta otra, tan solo un asesino en el exilio.

En esta sin embargo fui un cobarde, pues no quise matar a nadie.

En esta fui otra vez un héroe, pero pensionado y tullido.

En esta última me encarcelaron y me fusilaron. Tres veces:

La primera miré al cielo.

La segunda, al infinito.

La tercera quise volver a ser un cobarde de nuevo

Y vivir.

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