Cartas a Tarrou

La dimensión de una amistad es tan frágil como el resultado de una PCR. Nadie quiere ser amigo de un apestado, Tarrou. ¿Recuerdas cuando entregaste tu vida en Orán? Pues hoy los vivos son amenazas, los enfermos no tienen rostro y los muertos son solo un número. Por favor, hazme un hueco en el cielo o en el infierno en donde mueren los personajes ficticios.

La realidad apesta más que nunca en estos tiempos, amigo.


Sombras, visión, aparato

Desde que el tiempo es tiempo los miedos son el motor de la gente, nuestras sombras policiales, ladronas, agresivas, nuestra voluntad de controlar el desorden de otros para una conciencia plagada de pánico; sombras, sombras aquí y allá de algo triste, de guerras preventivas, de odio inseguro y envidias, de cínicas ordenes alienantes, sombras que se persiguen o que amenazan con perseguirse unas a otras hasta el infinito de sus miserias. Miedos contra el ridículo, contra la valoración ajena negativa, contra el negocio y el hambre de los malos negocios, contra los males que azotan el mundo desde los medios; guerras, (pavor, miedo, tiembla) guerra. Miedo a los malos, miedo a los buenos, ¿pues todos los buenos son cínicos? ¿todos ocultan algo? Miedo a la pérdida, a la derrota, a la enfermedad, a la muerte en vida. Miedo de todo menos del miedo; y con miedo no hay libertad que valga.


Bots

-Hemos detectado que desde su compañía se han estado creando sofisticados bots capaces de imitar a la perfección el comportamiento humano.
-Se equivoca: ha sido el ser humano el que se ha venido comportando cada vez más como nuestros bots.


Pasodoble a Juan Carlos Aragón

Será que la sábana santa
No es más santa que la mía,
O que la noche compañera
Me resucita más que el día.
Será que ahora la poesía
Se atraganta en la Caleta
Y pa dejar pasar las letras
Hay que lanzarse a la bebida.
Será que una ventolera frente al mar
Vale más que trabajar,
O que este viral encierro
No puede tumbar los besos
Ni el deseo de negra amante, ay en mi piel,
Será que eres libertad.
Será que desde la tierra
Los faros miran al cielo
Desde el mayo puñetero
Que huérfano dejó a la guerra.
Será que ni las canciones
Saben ya a bombo y latido.
Será que estás dormido
Roncando por mis venas
Pero no te da pena
Dejarme enloquecido.
Y esta noche, escondido,
Voy a cantarte el Credo
Y que mi vida y mi muerte se marchen contigo
¡Ay, marea adentro!

 

A don Juan Carlos Aragón Becerra, poeta de poetas.

Salud, libertad y juancarlismo.