¡Muera la inteligencia! Firmado: la inteligencia

Discuten un orgulloso ignorante y un intelectual soberbio. El ignorante levanta la voz y el intelectual le ignora, descalificándole con su silencio.

A su alrededor, las masas se apelotonan. Han escuchado aquel grito; ahora comienzan a repetirlo…

Cada vez lo repite más gente… el grito ya es unánime… el grito se ha vuelto un himno.

El soberbio intelectual queda descalificado por aplastante mayoría. “No está hecha la miel para la boca del asno” -se dice el intelectual soberbio, que ahora es también solitario-.

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