Padre

Era de noche cuando el Gran Juglar Cuenta-cuentos visitaba nuestros reinos ya transformados en camas. Contaba historias encadenadas, que nunca tenían final: los pulpos eran mofetas y los superhéroes llevaban trompetas; así peleaban ellos, con su música, contra el mal. Lo que es a nosotros, llevábamos la risa puesta: el Gran Juglar Cuenta-cuentos arrancaba las carcajadas como un jornalero en el campo de la alegría. Leer Más

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Albedrío 2.0.

Él creía tener el mundo entero girando en torno de sí,
Porque se sentía especial y genuino, el dueño absoluto de sus pensamientos.
Cada vez que alguien hablaba mal sobre alguno de los argumentos que él esgrimía como puñales,
Se lo tomaba como algo personal
Y se ofuscaba,
Y se ofendía,
Sin saber que aquellos argumentos ni siquiera eran propiamente suyos
Pues, como habitualmente ocurre en este Siglo en Red Social, las noticias, con su titular y su pensamiento aparejados, se expanden
Como cánceres
Por determinadas páginas y por sus respectivos medios
Desde donde se extienden las redes sobre los peces que nosotros somos
Atrapándonos y pescándonos,
Influyéndonos, colonizándonos.
Por lo tanto y en el fondo, él tan solo repetía
Repetía, repetía, repetía
Lo que otros tan cuidadosamente
Habían programado
Para él. Leer Más


¿La venda ya cayó?

La vida siempre te brinda momentos en los que tienes que decidirte. Pero no hablo de decidir entre dos refrescos, ni de escoger entre varios partidos políticos, ni de optar por una prenda de vestir u otra… no; me refiero en este caso a cosas bastante más importantes. Hablo de momentos que marcan un antes y un después en tu vida. Momentos que te definen, y que dicen qué clase de persona eres –y que serás a partir de entonces para el resto de tu vida. Pues bien: hoy es uno de esos momentos para mí… Y no pienso dar ni un solo paso atrás. Sé que a muchos os sorprenderé con esta decisión, pero estoy dispuesto a asumir todas las consecuencias de mis actos. Reconozco, además, que he estado dilatando los tiempos al máximo, esperando hasta el último momento porque creía que de esta manera el asunto podía ganar en fuerza y en repercusión. Porque este asunto se merece toda la repercusión del mundo… el asunto, reitero. El asunto y no yo. Quiero decir ante todo que esta es una decisión exclusivamente personal: nadie me ha influido a la hora tomarla, y nadie, excepto mi círculo más cercano, sabe lo que estoy a punto de hacer ahora mismo. Sé que, de haberlo hecho de otra manera, habría recibido muchas presiones; pero igualmente debéis saber que no existía ni la más remota posibilidad de que hubieran podido influir sobre mi decisión. Porque mi decisión es firme, justa y razonada; o al menos, así lo es bajo mi punto de vista. La decisión está tomada, y no hay marcha atrás en ella. Decir también que agradezco mucho todo el cariño y el apoyo que he estado recibiendo durante todos estos días, pero he de decir también que mi compromiso con los derechos humanos está por encima de todo. Repito: de todo. Por encima de mis fans, y sobre todo por encima de mí. No quisiera extenderme mucho más, así que me limitaré a desvelaros el motivo de este comunicado en las siguientes líneas. Ahí va: Leer Más


Jesús por encargo

Sobre la doble puerta de cristal perfilado, brilla un enorme rótulo con letras grandes y precisas:

WE ARE THE FUTURE

La joven –delgada y morena, rostro delicado y almendrados ojos verdes, ropa raída por el ayer y zapatos rojos de papel de charol- penetra por la puerta empujándola tímidamente. Amplitud y claridad la reciben en el interior, y un mostrador en el fondo igual de iluminado, y una secretaria tras él, y la joven que se acerca entonces a aquella secretaria

-Buenas tardes, soy María. Me han citado aquí a las 6
-¡Hola, María! Te estábamos esperando. Ven, sígueme…

Un pasillo también luminoso y lleno de puertas, puertas y puertas. La secretaria abre una de ellas más o menos a la altura de la mitad

-Ahora vamos a hacerte unas fotitos para el catálogo… Pero tienes que cambiarte de ropa…. Urgentemente. Mira, ten. Puedes ponerte esto… Leer Más


Madre

Yo no andaba bien, pero no era consciente; era mamá quien por aquel entonces se ocupaba de todo. No sé si son recuerdos reales o la creación de mi propia mente al enfrentarse a un relato que no recuerda, pero me veo tumbado en una cama grande dentro de una habitación pequeña, en una casa pequeña que subía las escaleras de una playa. Estoy envuelto por una manta peluda y en los brazos de ella. Siento su calor, su mano acariciar mi frente, y estoy a gusto pero no del todo; algo me lo impide desde dentro. Hacía tiempo que mis pulmones aspiraban a la mitad o menos. Yo no la vi, pero mamá lloraba.

-mamá, ¿por qué me cantan las gaviotas?

-no son gaviotas, hijo. Es tu respiración

Una madre te da la vida una vez, pero estaría dispuesta a darte más vidas de las que tiene un gato. No sé si fue entonces cuando mamá prometió a un dios o a sí misma no volver a probar el jamón, que ella tanto disfrutaba, a cambio de que yo me salvara…

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La victoria de Sánchez hoy (o el triunfo del olvido siempre)

Recientemente se ha desmontado ese falso mito por el que creíamos que los peces solo ostentan 30 segundos de memoria. Y es que un estudio de la Universidad McEwan (Canadá) ha determinado que la memoria de los peces dura, exactamente, 12 días.

Quizás os preguntaréis ahora que cómo carajo lo han averiguado. Más fácil de lo que parece. El ingenioso experimento ha consistido en introducir a un pez en una pecera manipulada, la cual contiene un recorrido que lleva al animal hacia un cubículo con comida. Dicho pez era sacado de la citada pecera y reintroducido de nuevo al siguiente día, luego pasados dos días, después tres… y así sucesivamente. De esta manera se pudo averiguar que el pez recordaba el recorrido hasta trascurridos 12 días. El 13º, sin embargo, su micro-cerebro hacía borrón y cuenta nueva: el recorrido era entonces percibido como quien descubre un paisaje nuevo y nunca visto antes.

Lo que ocurre aquí es que, cuando el estímulo deja de estar presente en la vida diaria del animal acuático, éste, centrado ahora en aquello que le rodea de manera inmediata, prescinde de recordar lo que ya no le sirve de nada. ¿Pero qué ocurre con los animales terrestres y bípedos que somos nosotros?

Pues, salvando las distancias, básicamente lo mismo. Leer Más