Los diplodocus de la bahía

¡Persistan los diplodocus de la bahía,

Piernas de bailarinas de compañía!

En vuestro corazón late Cádiz.

 

En latidos que aun invisibles se sienten,

Pero ellos son ya insensibles;

Indispensables aun ignorados latidos;

¡Más para allá de sus ombligos: ignorantes!

 

Que ellos, jubiletas, burgueses, observan

Desde sus altares, empastillados y ególatras,

Tras las pantallas del infinito cuento.

Pero aunque os miren, nunca vieron.

 

¡Despierten, invidentes de alma

Y de una vez, asúmanlo!

Que las arterias, las venas y el corazón

Tienen en Cádiz un solo nombre,

Y es de Astillero trabajador.

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