Margarita

Se llamaba Margarita, y era tan gilipollas (es decir… tan especial), que tenía la casa entera llena de margaritas –las flores, se entiende. Hace algunos años se compró un DVD solo y exclusivamente para ver una película: Margarita se llama mi amor, se llamaba aquella película. Su pizza favorita era la margarita. Y cada vez que pisaba un bar, se pedía un margarita; si no tenían, bebía agua. Y precisamente de agua es de lo que hablaremos a continuación –o más concretamente: del agua del grifo que llega a las casas del primer mundo. Leer Más