La manifestación de Schrödinger

«El Gobierno ha mentido a los españoles. El Gobierno ha ocultado información. El Gobierno ha salido con guantes de látex detrás de una pancarta mientras afirmaba que no había que tomar medidas y que los focos estaban controlados»

Santiago Abascal tras el Congreso de Vox en Vistalegre, justo después de desvelarse el positivo por coronavirus de Javier Ortega-Smith, asistente al acto y saludador efusivo de las masas allí presentes.

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Supongamos que tenemos una caja dentro de la cual se encuentra el cornavirus. El Gobierno es perfectamente conocedor, ya no solo de la presencia del virus, sino también de la extrema gravedad del mismo (en virtud de una serie de informes que decide premeditadamente ignorar y ocultar −o así lo afirman desde Vox). Por tanto, el Gobierno sabe que al introducir una multitudinaria manifestación feminista dentro de la caja se generará una hecatombe de dimensiones estratosféricas. Entonces ¿por qué lo hace?

Lo hace porque le beneficia”, tal es el argumento habitual esgrimido por el ala más conservadora de la sociedad española. Sin embargo, al ser el Gobierno plenamente consciente de las consecuencias que todo ello desencadenaría, también lo es de que el acontecimiento terminaría por ser fervorosamente utilizado en su contra; por lo tanto, sabe positivamente que le perjudica.

Acabamos de llegar a una extraordinaria situación de paradoja en función de la cual, permitir la manifestación feminista del 8M beneficia y perjudica al Gobierno simultáneamente. Estamos, sin lugar a dudas, ante la manifestación de Schrödinger.



¡Coronavirus! (o la habitación del pánico)

[Algunos de los datos aquí expuestos han variado sensiblemente desde que el artículo fue redactado. No obstante, el artículo no se borra principalmente por dos motivos: 1. Porque considero que gran parte de la información continúa siendo útil; y 2. Porque considero que uno debe ser valiente y consecuente con lo que publica. En cualquier caso, conviene tener esto en cuenta antes de proceder a su lectura. Muchas gracias]

 

Esta mañana cogí el metro -igual que ayer, que anteayer y que siempre-. Luego encontré un asiento libre y me senté -tal y como hago siempre que encuentro un asiento libre-. De repente, la chica que estaba sentada a mi lado comenzó a toser con bastante fuerza. Entonces, yo miré para otro lado, dejé de respirar un momento y me tapé la boca rápidamente -y eso yo no lo he hecho nunca, a pesar de que la tos y el metro siempre han sido como uña y carne-.

¿Qué ha pasado aquí? ¿Qué fenómeno modificó mi conducta? Está claro, ¿no? el CORONAVIRUS. Leer Más