El maletín

1.

El pez gordo fumaba un gran puro habano dentro de una larga limusina negra. Su amplio torso aposentado sostenía, como las dos ramas de un viejo baobab, sus dos brazos en forma de ancla, apoyados a lo largo de un cómodo respaldo de cuero. A su lado, reposaba un gran maletín también de cuero; pero este, a diferencia de aquel respaldo de carmín, era de un profundo color oscuro. Delante, tras varios metros de largos sofás, se alojaban el chófer y el mayordomo, separados del amo por una amplia mampara opaca. Leer Más

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El maletín

1.

El pez gordo estaba fumándose un gran puro habano dentro de la larga limusina negra. Su amplio torso aposentado sostenía como un tronco sus dos brazos en ancla, apoyados longitudinalmente en un aparentemente cómodo respaldo de cuero rojo. A su lado reposaba un maletín cuadrado y también de cuero, pero este, a diferencia del respaldo, era de un profundo color oscuro. Delante de él, tras varios metros de sofás, se alojaban el chófer y el mayordomo, separados del amo por una mampara opaca. Leer Más