Ser Gato en un Mundo de Perros

Me quieren sacar de paseo, como si fuera un perro. Y que cualquier persona que nos dé alcance tenga derecho a acariciar mi espalda durante el camino. Tampoco debo enseñar los dientes, no: debo fingir en el nombre de la pareja, esa sacrosanta figura imaginaria que creamos, ese dios en el que nunca creí. Leer Más

Anuncios