“Perdónalos, dios, porque no saben lo que hacen”

Miles de cristianos muy ofendidos por mis escritos boicoteaban mi lectura pública en la Plaza de San Sebastián. La plaza estaba a reventar de oyentes y curiosos que parecían disfrutar con tal espectáculo. A pesar de eso, tuvieron que cancelarlo todo; ellos ganaban: me censuraron. Leer Más

Anuncios

Naturaleza y Voluntad, ¿separadas o solapadas?

Un día, antes de clase, me dijo:

-Cuando te haga una señal con el dedo, fulano o mengano se dará la vuelta para mirarnos, o se rascará la cabeza.

Durante la clase, cuando apenas me acordaba ya de aquello, Max me hizo una señal muy ostensible con el dedo; miré rápidamente hacia el alumno señalado y le vi en efecto hacer el gesto esperado, como movido por un resorte. Poco a poco, en medio de aquellas bromas que tanto me divertían, me di cuenta de que mi amigo, a menudo, también jugaba conmigo. A veces, yendo al colegio, presentía de pronto que me seguía y, al volverme, le encontraba efectivamente allí.

-¿Puedes conseguir, de verdad, que otro piense lo que tú quieres? -le pregunté. Leer Más



La irresistible llamada

El joven albatros flota por primera vez en su vida sobre el océano abierto, muy lejos de tierra. Chapoteo tras chapoteo, va disfrutando del roce del agua fresca entre sus finas patitas rugosas. Destaca y reluce su elegante figura sobre la suave ondulación marina que lo balancea con gracia. Lleva los ojos entornados por la hechizante luz de un sol agradable y amigo. Nunca ha sentido la vida tanto ni tan fuertemente. De repente, terremoto movedizo: una inmensa sombra negra emerge desde las profundidades azules del mar. Leer Más


Vallas

“Vallas” fue una charla que impartió el Espíritu Humano en la Sala de Charlas 12 del edificio 3. El acceso era libre; el aforo, ilimitado. Había poca gente en la sala (pero no es menos cierto que fuera había un largo vallado). He aquí un breve extracto de la charla:

 

“Hemos asumido las vallas como un elemento cotidiano,

como a un río, o a un árbol

que impide el paso

a quien se le acerque.

¿Quién se salta una valla, aunque lo cercado sea

justamente

un camino,

un faro,

un remanso,

un puente?

un posible sendero que recorrer

(como por ejemplo, el tuyo:
ese que lleva tu nombre
y que ya no será…no será. Tiene dueño). Leer Más


La libertad, ese monstruo en el nuevo siglo

El monstruoso espécimen de la libertad: hasta ese punto hemos llegado. Muchos se horrorizan ante su presencia:

sus cuernos protésicos, sus tumores voluntarios en brazos y piernas, una cruz en la mano derecha, agujeros por todas partes en una cara dilatada por perdigones de acero, una cresta respeta el credo de su piel tintada de arte.

Donde algunos no pueden sentir más que rechazo, yo respiro libertad: he ahí el último refugio del atrevimiento, del valor que precisa aquel a quien no le importa nada el qué dirán ¡Eso es! precisamente: eso es la libertad. Una moda no apta para modas. Leer Más


La libertad, volar

La libertad, boca mayor de las necesidades,

Es sentirse liberado dentro de esta cárcel

De carencias.

Cuando el corazón más fuerte late, vuelas

Encerrado, lejos de las paredes. Quema

Cuando el olor de su sudor sabe ponerte

Cachondo. Es amor; eso te lo dice el fuego.

Pero el fuego lo devora todo; y una vez es devorado

El corazón, por su naturaleza,

Tan solo queda el color gris

De las cenizas: Realidad.

Rejas. Son solo rejas con las que nacemos.

Y las rejas que nos ponen.

Por los demás, las que nos ponemos.

Quizás yo no necesite volar…

Pero necesito saber* que puedo.

Leer Más