Vallas

“Vallas” fue una charla que impartió el Espíritu Humano en la Sala de Charlas 12 del edificio 3. El acceso era libre; el aforo, ilimitado. Había poca gente en la sala (pero no es menos cierto que fuera había un largo vallado). He aquí un breve extracto de la charla:

 

“Hemos asumido las vallas como un elemento cotidiano,

como a un río, o a un árbol

que impide el paso

a quien se le acerque.

¿Quién se salta una valla, aunque lo cercado sea

justamente

un camino,

un faro,

un remanso,

un puente?

un posible sendero que recorrer

(como por ejemplo, el tuyo:
ese que lleva tu nombre
y que ya no será…no será. Tiene dueño). Leer Más

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La libertad, ese monstruo en el nuevo siglo

El monstruoso espécimen de la libertad: hasta ese punto hemos llegado. Muchos se horrorizan ante su presencia:

sus cuernos protésicos, sus tumores voluntarios en brazos y piernas, una cruz en la mano derecha, agujeros por todas partes en una cara dilatada por perdigones de acero, una cresta respeta el credo de su piel tintada de arte.

Donde algunos no pueden sentir más que rechazo, yo respiro libertad: he ahí el último refugio del atrevimiento, del valor que precisa aquel a quien no le importa nada el qué dirán ¡Eso es! precisamente: eso es la libertad. Una moda no apta para modas. Leer Más


La libertad, volar

La libertad, boca mayor de las necesidades,

Es sentirse liberado dentro de esta cárcel

De carencias.

Cuando el corazón más fuerte late, vuelas

Encerrado, lejos de las paredes. Quema

Cuando el olor de su sudor sabe ponerte

Cachondo. Es amor; eso te lo dice el fuego.

Pero el fuego lo devora todo; y una vez es devorado

El corazón, por su naturaleza,

Tan solo queda el color gris

De las cenizas: Realidad.

Rejas. Son solo rejas con las que nacemos.

Y las rejas que nos ponen.

Por los demás, las que nos ponemos.

Quizás yo no necesite volar…

Pero necesito saber* que puedo.

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La silla de Fran

Fran, voz de suspiro, huesos de piel, vive ahora en una silla. No siempre fue así, él en su día caminaba, pero andaba sin orientación, se tambaleaba como las borracheras, pues el equilibrio, siempre su punto más flaco, se le iba volviendo poco a poco más anoréxico, raquítico… hasta que al final, tras una operación peligrosa e indignante, su equilibrio definitivamente murió… O se lo mataron las negligencias. Desde entonces, él anda sentado. Leer Más