La naranja

Yo quería probar una naranja; de esas que cuelgan y caen de los árboles de la acera de mi calle

“Están agrias”, me decían todos.

Pero, que yo sepa, aquellas naranjas podían estar tan agrias como azucaradas, tan dulces como amargas, tan suaves como ácidas, insípidas o sabrosas. Las palabras no me convencían. La curiosidad me pudo. Persuadido por su apetitosa y anaranjada envoltura, y a pesar de las numerosas advertencias que argumentaban en su contra, al final, probé una… Leer Más