La posverdad salió a correr en la noche

Al profesor Avenarius le gustaba salir a correr por las noches, cuando el mundo entero se apagaba y su trabajo se lo permitía. Hacía ya mucho tiempo que la enorme circunferencia de su obligo le había hecho desistir de su propósito de recurrir al trote para “mantener la línea” (una línea que se le antojaba ya bastante improbable). Tan solo corría porque le resultaba agradable el roce de la brisa nocturna contra su piel clara; y también (aunque este motivo fuera más bien inconsciente) porque aquello lo desconectaba de su punzante soledad, de tal modo que la firme voluntad de hacerse más atractivo ante los ojos de las féminas (quienes solo le demostraban cariño previo pago) funcionó sencillamente como el “botón accionador” de un hábito, este de correr, que descubrió como placentero por sí mismo. Además, mientras que corría no recurría a su agenda de “Fisios” (así es como él apuntaba en su agenda, en clave, a las señoritas que gustaba frecuentar varias veces por semana –llevándole eso poco a poco a la ruina). Y al llegar a casa todo sudado y derrotado, su mente apenas tenía fuerzas para recordarle que esta noche, en su inmensa cama, tampoco le abrazará nadie; así que eran todo ventajas. Leer Más