Matar o morir por las circunstancias incorrectas

Por lo general, la gente daría la vida por cosas que son completamente circunstanciales.

El que hoy muere y mata por un escudo en el pecho de once multimillonarios en calzonas, o por una estatua subida en una carroza cruzando una calle que huele a incienso, bien pudo haber votado a Hitler o participado activamente en la revolución de octubre

de haber nacido en la época incorrecta.

 

De hecho esa misma persona, de haber vivido su infancia, su adolescencia y su juventud a tan solo cien kilómetros a la redonda de donde nació, hoy mismo bien podría estar defendiendo los colores de su eterno rival y repudiando a los beatos que lloran enmorecidos porque la estatua, que en su otra realidad tanto adora, se esté mojando un poquito.

Y todo ello dando su vida igualmente, por supuesto sin darse ni puta cuenta de que su verdad absoluta

ha muerto.

Y si es que alguna vez estuvo realmente viva.

 

Seamos claros: quien no acepte que es fruto del azar, nunca aprenderá a ser verdaderamente tolerante, y nunca entenderá las cosas importantes por las que merece la pena morir. Leer Más


Llegó tu turno

¿Quién debe gobernar a la Madre Tierra sino Una Madre?

¿Quién mejor para saber qué se siente al albergar vida? (¡Quién mejor para preservarla!)

Hombres, pónganse a un lado al lado: démosles ellas han conquistado la oportunidad de cambiar la historia.
Nosotros hemos fracasado

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Frente a los bocados, corazón

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Frente a la desilusión, esperanzadas, esperanzados

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Cuando las personas se juntan

Cuando las personas se juntan… suelen volverse muy peligrosas.

Desde el punto de vista de quien ostenta el poder, peligrosas para sus propios privilegios;

Desde el punto de vista del policía convencido u obediente, peligrosas para ellas mismas.

Las masas unidas son como la lava de un volcán imparable, cuyo fuego es el corazón de todos; Leer Más




Atrapadøs

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Vivir sin contarnos el vacío que sigue a cada regalo material o a cada erupción del sexo: engaños, señuelos, sueños, momentos para hacer olvidar todos los instantes, pedazos de mentira para tejer una vida que oculte tras de sí la oscuridad silenciosa del hombre muerto.

Así vivimos. Mentidos. Leer Más


Sobre perros y lobøs, humanos y siervos~

Según las teorías que nos contaron y nos contamos, el origen del doméstico perro (mejor-amigo-del-hombre) se encuentra en la propia mano del hombre. Se dice que hemos practicado una “selección natural” (¡artificial en realidad!) con los lobos (animales salvajes, fieros, peligrosos… y LIBRES) hasta transformarlos en dóciles perros obedientes, consiguiendo además la creación de diversas razas: algunos son diminutos, y perderían la batalla contra una rata; otros se asfixian por el propio peso de su rechoncho cuerpo; los hay tan grandes como caballos, pero son más bonachones que los osos de peluche. Pero lo cierto es que todos comparten un denominador común: nos han resultado muy útiles a lo largo de nuestra historia, ya sea para proteger nuestras propiedades, para cazar por nosotros nuestros alimentos más escurridizos, para fomentar nuestras ludopatías, e incluso para disimularnos nuestros vacíos internos y soledades insondables. Sin embargo, puede que nos hayamos dejado por el camino algún pensamiento que resulta clave: ¿qué nos hace pensar que dicha selección “natural” no pueda estar siendo llevada a cabo actualmente para con los propios humanos? o peor aún: ¿y si ésta ha sido afrontada hace mucho tiempo ya? Leer Más