Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva

“Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen” –una verdad incuestionable para Nacho, revelada por su dios y por su tradición –él es de familia nacional católica-, pero además, también porque lo dice la ciencia –que es sagrada sólo algunas veces. O más bien, digamos que fue una verdad incuestionable hasta el momento en el que el Totalitarismo LGTBI, perfectamente organizado e infiltrado en el mundo terrenal, hizo mella en su razonamiento divino. Leer Más

Anuncios



SOPAPO Y ØLÉ

Aquí estamos todos los españoles reunidos en torno a una plaza de toros, y esto parece el convite de una boda. Ruedan las cervezas de un Gambrinus puesto a dieta por el marketing. Por cierto, se me olvidaba citar un pequeño detalle: la plaza de toros está en Inglaterra. La construyeron un grupo de inmigrantes españoles tras el Brexit, para reivindicar su cultura, y también por tocar un poco los cojones, o más concretamente los “bacon&eggs” Leer Más


Como tapias

-¿Has cogido dinero?

-Las 12 y 27

Y se fueron a misa, sin dinero y tarde. Sólo que en realidad, no lo sabían muy bien. Llevaban ya más de medio siglo juntos, y gran parte de ese tiempo más sordos que una planta, fingiendo que oían, que se oían, disimulando. Todo el mundo lo sabía menos ellos. ¿Será de lo poco que usaron siempre sus orejas? Leer Más



El maletín

1.

El pez gordo estaba fumándose un gran puro habano dentro de la larga limusina negra. Su amplio torso aposentado sostenía como un tronco sus dos brazos en ancla, apoyados longitudinalmente en un aparentemente cómodo respaldo de cuero rojo. A su lado reposaba un maletín cuadrado y también de cuero, pero este, a diferencia del respaldo, era de un profundo color oscuro. Delante de él, tras varios metros de sofás, se alojaban el chófer y el mayordomo, separados del amo por una mampara opaca. Leer Más



Zombi Chef

Nada más finalizar la enésima grabación del enésimo programa del enésimo reality show de cocina del momento, Ferrán Bambino, presentador y chef principal de aquel programa, se encerró en su camerino echando pestillo y llave. Había llegado hasta allí a duras penas, apoyando sus cojeos sobre la rigidez de una pared que actuaba para él como una blanca muleta inmensa. A lo largo de sus tortuosos pasos, guionistas, realizadores y demás compañeros de equipo, muy extrañados por el deficiente papel interpretado hoy por “el Bambino” en el show, habían tratado uno tras otro de interpelarle: para preguntarle, para interesarse, para pedirle explicaciones, para prestar algo de apoyo moral y darle ánimos… pero quedaron paralizados del horror al atisbar el desgarrador aspecto que presentaba Ferrán de cerca, motivo por el cual pudo escabullirse de todos ellos sin pronunciar palabra ninguna. Tampoco se veía capaz de hacerlo sin que se le escapara el vómito. Leer Más


MARGARITA *

Se llamaba Margarita, y era tan gilipollas que tenía la casa entera llena de margaritas –las flores, se entiende. Se compró un DVD solo y exclusivamente para ver una película: “Margarita se llama mi amor”, se llamaba aquella película. Su pizza favorita era la margarita, y cada vez que iba a un bar, se pedía un margarita; si no había, bebía agua. Y precisamente de agua es de lo que hablaremos ahora. O más concretamente, del agua del grifo que llega a las casas de los humanos del primer mundo. Leer Más