Cuando los argumentos incómodos aún no estaban prohibidos: el caso de García Trevijano

1991. Antena 3. Antonio García-Trevijano habla sobre este país. Dice cosas como estas:

 

En España no hay democracia, porque para que ésta exista, se requieren dos requisitos:

Uno: existe democracia si el pueblo elige a sus gobernantes.

En España el pueblo no elige a sus gobernantes, porque existe el régimen de listas cerradas. Este ha sido un instrumento que los partidos han utilizado para quitar la soberanía al pueblo y mantenerla ellos. Lo que ocurrió fue que se reunieron seis personas -nombradas a dedo o salidas de la clandestinidad, es decir, sin ninguna legitimación de sus bases-, y han dicho: no tenemos ni idea de lo que va a ocurrir, por lo que vamos a adoptar un sistema en el que, en el peor de los casos, todos ganemos ¿Cuál? Repartirnos el poder en función de los votos que saquemos. El sistema no variaría ni un ápice si no se molestaran siquiera en hacer listas, si se presentasen solo esos seis. Los diputados, al final, van a ser empleados a sueldo de los partidos: cumplen las órdenes de los partidos, y no representan al pueblo para nada.

Dos: Existe democracia si existe división de poderes.

Aquí no hay división de poderes, porque todo funciona exactamente igual que con Franco: hay un único poder, y división de funciones. El poder principal, el ejecutivo, nombra al legislativo y al judicial.”

 

Ha habido una evolución de la dictadura a la oligocracia. Con esto no digo ninguna novedad. Según Aristóteles, es la forma normal de evolución de los sistemas políticos: pasar de la dictadura a la oligocracia, y de la oligocracia a la democracia. Y ese paso no se ha dado en España todavía.”

 

“La transición ha sido una obra de las potencias internacionales. Aunque se crean los protagonistas españoles que estaban pactando en la Moncloa, ese paso se había producido ya entre los americanos y los alemanes.

 

 

Nada de lo que dijo Trevijano en aquel 1991 nos lo enseñan en las escuelas, donde nos cuentan un bonito cuento que estamos obligados a creer. No obstante, antes, al menos estaba permitido contarlo por televisión. Hoy sería impensable. 

El propio Trevijano hablaba en esa misma entrevista sobre la importancia de los medios de comunicación, y analizaba las consecuencias de que éstos se corrompieran algún día:

“Si la prensa es controlada, se acaba para siempre la posibilidad de cualquier cambio que pueda beneficiar a la democracia.”

 

Hoy se ha apagado una de las últimas voces críticas que estuvieron presentes en la farsa de la transición.

Antonio García Trevijano, 18 de Julio de 1928 – 28 de febrero de 2018. Que la tierra le sea leve, maestro.

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