Concurso de microrrelatos de Carrefour

El Carrefour no lo hace, pero madre mía, ¡qué cantidad de comida se tira en los contenedores de los supermercados (sin ser ninguno de ellos el Carrefour)! Yo, que me quedé en paro a partir de la primera semana de confinamiento, he necesitado tirar de los contenedores cercanos para comer. Y puedo afirmar taxativamente que el Carrefour no desperdicia ni un solo euro en ese sentido. De hecho, después de recoger la comida caducada desechada por innumerables supermercados, entré en el Carrefour y me alimentaron a mí y a mí familia (14 niños y mi mujé) como a marqueses, en una sala especialmente habilitada para nosotros ¡y gratuitamente! 🙂 Gracias, Carrefour.

Pagadme ya ese dinero, cojones, que esto es lo que queríais. He cumplido y tengo hambre.


Sombras, visión, aparato

Desde que el tiempo es tiempo los miedos son el motor de la gente, nuestras sombras policiales, ladronas, agresivas, nuestra voluntad de controlar el desorden de otros para una conciencia plagada de pánico; sombras, sombras aquí y allá de algo triste, de guerras preventivas, de odio inseguro y envidias, de cínicas ordenes alienantes, sombras que se persiguen o que amenazan con perseguirse unas a otras hasta el infinito de sus miserias. Miedos contra el ridículo, contra la valoración ajena negativa, contra el negocio y el hambre de los malos negocios, contra los males que azotan el mundo desde los medios; guerras, (pavor, miedo, tiembla) guerra. Miedo a los malos, miedo a los buenos, ¿pues todos los buenos son cínicos? ¿todos ocultan algo? Miedo a la pérdida, a la derrota, a la enfermedad, a la muerte en vida. Miedo de todo menos del miedo; y con miedo no hay libertad que valga.


Bots

-Hemos detectado que desde su compañía se han estado creando sofisticados bots capaces de imitar a la perfección el comportamiento humano en redes.
-Se equivoca: ha sido el ser humano el que se ha venido comportando cada vez más como nuestros bots.


Pasodoble a Juan Carlos Aragón

Será que la sábana santa
No es más santa que la mía,
O que la noche compañera
Me resucita más que el día.
Será que ahora la poesía
Se atraganta en la Caleta
Y pa dejar pasar las letras
Hay que lanzarse a la bebida.
Será que una ventolera frente al mar
Vale más que trabajar,
O que este viral encierro
No puede tumbar los besos
Ni el deseo de negra amante, ay en mi piel,
Será que eres libertad.
Será que desde la tierra
Los faros miran al cielo
Desde el mayo puñetero
Que huérfano dejó a la guerra.
Será que ni las canciones
Saben ya a bombo y latido.
Será que estás dormido
Roncando por mis venas
Pero no te da pena
Dejarme enloquecido.
Y esta noche, escondido,
Voy a cantarte el Credo
Y que mi vida y mi muerte se marchen contigo
¡Ay, marea adentro!

 

A don Juan Carlos Aragón Becerra, poeta de poetas.

Salud, libertad y juancarlismo.




Isabel Díaz Ayuso propone fomentar los “mani-atascos”

Ante el rotundo éxito de las manifestaciones en coche convocadas por Vox para este fin de semana, capaces de movilizar a centenares de millones de vehículos por las carreteras de todo el país, generando sus respectivos atascos, Isabel Díaz Ayuso ha elevado este lunes a la Asamblea de Madrid una propuesta tan visionaria como revolucionaria: los “mani-atascos”, según sus propias palabras.

“Si los atascos son la seña de identidad de Madrid, ¿por qué no aprovecharlos para reivindicar cosas importantes?”, ha proclamado la presidenta de la Comunidad, ante la mirada atónita del consistorio y el ensordecedor aplauso de su grupo parlamentario. Ayuso reconoce sentirse “muy orgullosa” de su ciudad cada vez que se encuentra con un atasco, “tanto más orgullo sentiría si los mismos fueran instrumentalizados para proclamar el deseo mayoritario de los españoles, que no es otro que el de expulsar del Gobierno de la nación a los socialcomunistas”.

Con estas palabras, Díaz Ayuso ha expresado su firme deseo de “resignificar los atascos” en favor de España. “Imagino un futuro en el que todos, al mirar a la bellísima boina de contaminación que nos abraza desde el cielo, podamos sentirnos reconfortados”. Y añade: “cuanto más grande sea esta boina, más nítido será nuestro anhelo de libertad y de democracia”.

Según la presidenta de Madrid, la cúpula gris del cielo debe servir como “recordatorio” a Pedro Sánchez de que el pueblo madrileño “no lo quiere y nunca jamás lo quiso”. Afirma también que “la contaminación es tan nuestra como el oso y el madroño”, y propone “fomentarla” y “rebautizar” a la “eterna nube de Madrid” como “la boina de la libertad”. “Los neoyorquinos tienen su estatua y nosotros, la boina. ¿Qué más tiene que ocurrir para que nos decidamos por aprovecharla?”, concluye.

Toda una declaración de intenciones por parte de una política valiente cuyo meteórico ascenso no atisba límites tangibles. Ya se insinuaba su gran valía cuando gestionaba la cuenta de Twitter de “Pecas”, el perrito de Esperanza Aguirre. Pero lo que casi nadie supo ver entonces es que Isabel Díaz Ayuso personificaría a la perfección la coherencia, la clarividencia y la audacia que tanto se necesitan en estos tiempos de deriva y bolchevismo.

Todos los aplausos que reciba por su brillante iniciativa serán pocos. Nosotros, huelga decirlo, nos sumamos a la propuesta.

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𝕰𝖘𝖙𝖊 𝕹𝖔 𝕰𝖘 𝕺𝖙𝖗𝖔 𝕰𝖘𝖙𝖚𝖕𝖎𝖉𝖔 𝕭𝖚𝖑𝖔


¿Y tú qué sabrás, cariño mío?

-¿Y tú qué sabes de España si eres moro, cariño mío?
-No sé, señora. Elaboré una enciclopedia médica para curar a los cordobeses y el resto de peninsulares. Fui juez y trabajé por la justicia en las Cortes de Sevilla y Córdoba. También legué algunas obras filosóficas…
-Ya, pero es que eres moro.
-Entiendo… Y usted, ¿qué sabe hacer?
-¿Yo? Sé no atragantarme con mi propia saliva la mayor parte del tiempo. ¡Ah! Y también sé ser española.
-Ah. Pues tiene mérito.
-Sí.

Conversación imaginaria entre Averroes y esta señora


[Diario de un confinamiento] Las pizzas de Ayuso o la utopía del brócoli

El espeso bolo alimenticio de una de las pizzas de Ayuso me ha hecho cagar una compacta metáfora. Recuerdo ahora a las ultraveganas feminazis que abanderaban lo de que los huevos pertenecen a sus gallinas madres (algo que casi nadie les concedió). Los niños, que sí pertenecen a sus padres (“pines” aparte) se alimentan con menús de Telepizza en la Comunidad de Madrid mientras que dure la pandemia. Por obra y gracia, por supuesto, de su san(t)ísima presidenta. He aquí las dos posturas contrapuestas que alumbrarán la extraordinaria tesis que yo sostengo. Atentas. Leer Más