La economía miente

 

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Datos de UNICEF de 2011 (primer artículo) y 2014 (segundo artículo)

“El concepto de los derechos humanos parte de un sesgo heredado de los tiempos de la guerra fría. Según éste, por derechos humanos se entienden básicamente los asuntos relacionados con las libertades públicas a las que se daba prioridad en los países occidentales: libertad de expresión, de reunión, de manifestación etc. Sin embargo, la ausencia de derecho a la vivienda, a la alimentación, a la educación o sanidad, que eran prioridades del modelo de economía socialista, no son objeto de denuncia desde la interpretación occidental. Así, si los dirigentes de un país no permiten la publicación de un artículo de una determinada idea política se considera delito, pero si existen millones de analfabetos que no pueden leerlo no hay delito.

Por supuesto, el sesgo anteriormente descrito también afecta a la economía. Pocas personas sabrán que para el cálculo de esa cifra mágica que tanto reverencian economistas y gobiernos que es el Producto Interior Bruto (PIB) se considera positivo, por ejemplo, un incendio forestal, porque permitirá recoger alguna madera y se gastarán recursos en los trabajos de extinción y luego reforestación. O una epidemia sanitaria, porque aumentará la producción de medicamentos y gastos sanitarios. Estos dos casos ayudarán a aumentar el PIB de un país. En cambio, destinar recursos humanos a un programa de alfabetización o de educación sanitaria apenas mejorará la dichosa cifra macroeconómica.” Leer Más

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“Que se privatice también la puta que los parió a todos”

Se llama Jose María. O al menos, así lo llaman. Tiene entre 45 y 50 años, y lleva desde 1991 entrando y saliendo de la cárcel. Es sordo de nacimiento, pero no conoce el lenguaje de signos. Que se sepa, no tiene familia. Todos sus delitos han sido contra la propiedad. Imagínatelo saltando una verja para poder dormir resguardado en una noche helada de enero. Imagínate al dueño de ese chalet, completamente atemorizado, llamando a la policía. Jose María está hambriento, cansado y tiene frío. Tan solo quiere descansar, pero la policía no se atiene a excepciones: ante las denuncias, llega y arresta. El sistema, luego, hace el resto del trabajo sucio. Jose María no tiene DNI: se trata de una excrecencia de un mundo ultravigilado, repartido a pedazos (y pedacitos) entre nombres y apellidos, en el cuál él no tiene lugar ni cabida. Su deterioro físico tras los años de presidio, sin que él comprendiera muy bien lo que estaba ocurriendo –¿por qué me agarran? ¿Por qué me esposan? ¿Por qué me encierran? ¿Por qué nadie me ayuda? ¿Por qué… por qué?-, es más que palpable, según nos narran quienes lo han visto. Tras casi treinta años de abuso, su caso sale hoy a la luz. Leer Más



Más Madrid, menos Podemos y un sacrificio necesario

Si algo hemos podido aprender de las recientes elecciones generales y municipales, es que ya no queda ilusión en el voto. La democracia, más que como una fiesta, se presenta hoy como una amenaza que abre las puertas a los diferentes monstruos; y en consecuencia, la movilización popular se reduce a evitar que esos monstruos lleguen a tocar poder.

Porque actualmente, más que votar a un partido, se vota precisamente para que un partido no salga. El voto es propiedad casi exclusiva del miedo; de un miedo que oscila y que cambia fácilmente de manos, mientras que las estrategias político-mediáticas reaccionan, aprenden bien las lecciones –o de las hostias- y se limitan casi únicamente al sencillo papel del copia-pega.

Paralelamente a esto, no hay que olvidar que el coste o desgaste de prometer la utopía es tremendamente alto, sobre todo frente a aquellos que ya viven su propia utopía –y que no dudarán en vendernos este fracaso como el resultado lógico de una imposibilidad de base. Porque no nos engañemos: en lo que a la derecha respecta –y descontando la colaboración inestimable de los obreros alienados-, uno se mueve precisamente para permanecer quieto.

Y los datos, como siempre, están dispuestos a corroborarlo. Leer Más


Posverdad, neoliberalismo… neolengua

¿Os suena el término “Posverdad”? Este neologismo, surgido hace tan solo tres años, trataba de describir un nuevo fenómeno: aquellos acontecimientos inesperados (como la elección de Donald Trump o el Brexit) en los que los hechos objetivos parecían tener una menor influencia que la apelación a las emociones o a las creencias individuales de las personas.

Para muchos autores, esto de la posverdad no es más que una manera muy “cuqui” de llamar a la mentira, la falsedad o la estafa. O sea, que se trataría sencillamente de un eufemismo (eufemismo: “palabra o expresión más suave o decorosa con que se sustituye otra considerada como tabú, de mal gusto, grosera o demasiado franca”). Leer Más


Juego de Patrias: capítulo enésimo (y los que nos quedan…)

Domingo 10 de febrero. 200.000 personas –contando por lo bajo, claro- acuden al llamamiento de Partido Popular, Ciudadanos y Vox. Y UPyD. Y Falange. Y España 2000. Y Hogar Social de Madrid. La concentración ha conseguido abarrotar la madrileña Plaza de Colón de españoles “de bien” tan cabreadísimos como preocupadísimos ¿El patriótico fin de la misma? Protestar frente a la alta traición de Pedro Sánchez, quien ha tenido la antipatriótica desfachatez de ceder ante el chantaje de los separatistas –al nombrar un relator. Tres días después, estos mismos separatistas, a pesar de haber conseguido su propósito –y, por lo tanto, casi (casi) romper España- tumban los presupuestos de Unidos Podemos y Pedro Sánchez. Como si ya no quisieran la independencia tan anhelada –que, relator mediante, estaban a punto de conseguir… Leer Más


Venezuela: ¿Qué hay detrás de los permanentes ataques?

En Venezuela, la historia siempre se repite. Cambian las caras, los protagonistas y los argumentos, pero la finalidad es la misma: derrocar por vías no democráticas a un gobierno democráticamente escogido. El presente texto no es un alegato en favor del chavismo; lo es en favor de una verdad eternamente escondida. Y para ello, repasaremos a continuación la historia inicial del proceso bolivariano, así como el primer ataque serio que tuvo que enfrenar, orquestado por parte de los poderes fácticos y sus persuasivos tentáculos en los medios de comunicación.

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